miércoles, 8 de junio de 2011

EL CÓDIGO TELEVISA

Proverbios 2

1. Hijo mío, si recibieres mis palabras,
Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
2. Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,
3. Si clamares a la inteligencia,
Y a la prudencia dieres tu voz;
4. Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,
5. Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.
6. Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
7. El provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo a los que caminan rectamente.
8. Es el que guarda las veredas del juicio,
Y preserva el camino de sus santos.
9. Entonces entenderás justicia, juicio
Y equidad, y todo buen camino.
10. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,
Y la ciencia fuere grata a tu alma,
11. La discreción te guardará;
Te preservará la inteligencia,
12. Para librarte del mal camino,
De los hombres que hablan perversidades,
13. Que dejan los caminos derechos,
Para andar por sendas tenebrosas;
14. Que se alegran haciendo el mal,
Que se huelgan en las perversidades del vicio;
15. Cuyas veredas son torcidas,
Y torcidos sus caminos.











¡¡¡ESCAPA DE TODO ESTE CONTROL MENTAL!!!

¡¡¡¡¡JESUCRISTO ES LA SALIDA!!!!!

Juan 8

34. Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.
35. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.
36. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.


Juan 1

11. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
12. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13. los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.


Juan 6

35. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
36. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
37. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
38. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
39. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
40. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.